"Yo soy parte de todo aquello que he encontrado en mi camino" ...
María
Cómo el que la noche entera caminó perdido por un enmarañado
bosque ... y escucha en las primeras horas la canción de la
alborada ... y en el sol que con fuerza empieza a levantarse
hasta las lindes de la espesura ... contempla ante sí en la
lejanía inmensos valles ... árboles ... campos ... ciudades ...
ríos ... y más lejos aún ... la caricia del Océano ...
Yo ... me detengo y miro ... libre contemplo la extensión de la
vida ... el amor ... la angustia ... los caminos polvorientos que
fatigué ... la caña del timonel ... el bisturí del cirujano ...
el arado del solitario labrador que voltea la tierra ... el
jolgorio de las ciudades ... y el rumor de los mares y cimas de
montañas ... distantes en el aire ...
... la flotante esfera del planeta que gira ...
Y al mirar ... me asombro ... absorta ... adoro y extiendo las
manos en agradecimiento ... y grito con fuerza ... y mi espíritu
se eleva por encima de las tierras letárgicas ... y las oscuras
simas de las cosas mortales ...
... y huyo ... a los últimos campos del Universo no hollados ...
donde ya no hay hombres ... ni tierra alguna ... ni mar ...
... y el alma en paz goza a solas ... con vos ... Mi Señor.
No partas, alma mía, de estos campos amigos ... dónde con la
hierba ... los ríos ... la brisa ... y la tersa faz del día ...
al amor jugaste ... entre ellos, tú y amor, anudasteis con fuerza
vuestra unión ...
... te llegan voces que te llaman ... pero aguarda, alma mía,
espera aún ... demora tu partida ... lejos está la libertad y
lejano el descanso.
Estás tan entretejida con la vida ... nervio a nervio enlazada
... tu entrega anela más entrega ... el amor más amor ... y éste
un amor mayor ... y ...¡aún suplicas con llanto!
Se forja un vínculo al nacer ... e inmortal permanece una deuda
con la mortalidad ... y crece ... ante cada rechazo ... incesante
acrecencia ... dádiva sobre dádiva ... limosna sobre limosna ...
acumuladas ... hasta que el alma se asombra de tan inmensa
indulgencia.
No dejes, alma mía, el campo sin luchar ... ni partas sin saldar
tus deudas ... permanece en tu puesto hasta haber cumplido ...
defiende éste fuerte de arcilla ... tu cuerpo del asedio ...
aunque seas derrotado lucha, alma mía, por cada hora ... por cada
instante ... cada uno es un mundo ... rescatar cada uno ... es
conquistar un reino que merece ser vivido.
Como cuando un capitan reagrupa para el combate ... y vence a la
derrota ...
... y ... satisfecho el ánimo ... al raso acampa.