¿María? ... soy yo
Dadme la vida que amo ... dejadme junto al río ... dadme el alegre cielo sobre mi cabeza ... un sendero amigo.
Cama en el matorral cara a las estrellas ... pan para mojar en el río ... esa es la vida que una mujer como yo ama, esa vida ... y para siempre.
Que lo que ha de suceder ahora o mañana ... suceda.
Dadme la paz de la tierra alrededor ... un camino ante mí.
No busco riquezas ... esperanza ... ni amor ... ni siquiera un amigo ... todo lo que busco es el cielo sobre mi cabeza y ... un camino para mis pies.
Dejad que las estaciones caigan sobre mí ... mientras vagabundeo por los campos.
Callarán los pájaros ... y yo mordisquearé mis dedos azules de frio ... la escarcha brillará sobre los campos ... el hogar estará caliente ... pero no me rendiré, ni siquiera ante el invierno.
Mi cuerpo es mi prisión ... mi palacio ... mis jardines.
Tan grande que puedo durante todo el día ir por él, de un lado a otro, y cuando la noche cae, se mete en mi cama y duerme ... mientras las paredes suenan insomnes ... y en ocasiones como una niña salvaje, sorprendida en su camino por la noche ... duerme en una caverna boscosa.
Tan ancho y alto como los campos sin límites del aire ... mi fantasía se eleva como un gavilán y se entrega al azul infinito.
Tan fuerte que mis más fuertes dolores ... y los golpes violentos del asedio del mundo ... no lo rompen.
Tan totalmente mío ... que puedo manejar toda su artillería.
Tan poco mío que mi alma está sometida a perpetuo control ... y sólo pienso, hablo y actuo ... como si me impulsaran mis antepasados.
Si este cuerpo levantado sobre mis huesos ... apenas es dueño de mi alma ...
¿Qué transferencia de dueño ...?
¿Qué cesión ...?
... lograrán que algo sea mio ...
María.



